jueves, 6 de julio de 2017

"No estaba muerto, estaba de parranda..."

Buah, vaya parón, ¿eh? Casi no ha llovido nada. La última frase de la última entrada del blog decía que os acabaría de explicar una historia “el año que viene”. Aquello era diciembre de 2015, con lo cual estaba cayendo en la broma fácil de decir el año que viene cuando en realidad no pasaría tanto tiempo. Pues vaya. Fíate tú de mí. He hecho una huelga que ni la de la Canadenca. Ríete tú de los estibadores o los del metro. Pero todo tiene una explicación. El desierto blogueril se debe a la docencia, que es una actividad muy absorbente, tanto si te formas para ella como si la ejerces. Excusas a parte, igual va siendo hora de escribir alguna cosilla, sea o no sobre ciencia. La cuestión es escribir, que visto como están los jóvenes de hoy en día, que solo saben Ctrl C Ctrl V, no podemos permitir que se nos oxide el sentido de la escritura. Porque ya os digo que los adultos del mañana no escribirán nada, solo copiarán y pegarán de textos que ya estén escritos. Así que más vale dejarles todo el material bien preparado para que puedan plagiarlo bien.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Electrones heterodoxos (II)

Si lo recordáis, nos habíamos quedado con Millikan, que había encontrado que la electricidad venía en paquetitos llamados electrones, todos de la misma carga, y con un tal Ehrenhaft, que había encontrado subelectrones y había dejado a la comunidad científica a cuadros. Veamos cómo continúa esta historia.

Precisamente Ehrenhaft era uno de los muchos científicos que se habían dedicado a medir la carga del electrón (a la que me referiré como e a partir de ahora). Cuando Millikan, en uno de sus artículos, da el valor de e que ha obtenido con su método, propone tomar un valor para e teniendo en cuenta también los resultados de otros experimentadores, como Rutherford y Geiger, o Planck. Es decir, considera que la carga del electrón es la media de los diferentes valores obtenidos por diferentes investigadores. Sin embargo, así como toma algunos valores, también descarta otros. Entre los valores que Millikan no considera para hacer su media final se encuentra el valor de e propuesto por Ehrenhaft. Según Millikan, su método se basaba en demasiadas hipótesis y era poco preciso experimentalmente.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Electrones heterodoxos

“¿Cuál de las siguientes no es una partícula subatómica? A, protón; be, neutrón; ce, bombón; de, electrón.” Esta es la pregunta que podría convertir a Moe, de los Simpson, en millonario, en un capítulo cuyo nombre no recuerdo. El átomo y sus tres partículas constituyentes se estudian bien tempranito. Además, el electrón tiene un papel bastante importante, puesto que se le coloca como el protagonista de todo lo relacionado con esa cosa llamada “electricidad”.

Sin embargo, la existencia del electrón no se constató hasta hace relativamente poco tiempo. Por no hablar de los quebraderos de cabeza que produjo la susodicha partícula. Joseph J. Thomson la descubrió y ganó el Nobel por ello, mientras que su hijo George P. Thomson demostró más adelante que el electrón se comportaba como una onda, y también ganó el Nobel. Pero no estoy aquí para meterme en berenjenales sobre si el electrón es una partícula y/o una onda. Estoy aquí para reivindicar el subelectrón, esa gran partícula desconocida.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Dragones, unicornios y fuentes de autoridad

Fernández de Enciso fue un letrado del siglo XVI que viajó a América y escribió un libro llamado Suma de geografía. Este libro es conocido por ser el primero en describir la geografía americana junto con la del Viejo Mundo. Pero no voy a hablar de eso aquí. Prefiero, en cambio, preguntarme lo siguiente: ¿Cómo podía Enciso creer en dragones? O unicornios. En su obra los menciona con toda naturalidad. Y también aparece el ave fénix. Pues es muy sencillo, cree en la existencia de estos animales porque lo ha leído en un libro que es la autoridad de la historia natural. 

sábado, 25 de julio de 2015

Pero… ¿qué es la ciencia?

Parece que fue ayer, pero ya hace un año (y unos días) que empecé el blog, que se dice pronto. Nos hacemos viejos. Y en este tiempo os he ido explicando cosillas de historia de la ciencia, sin haberos explicado qué es la ciencia (algo que parecería imprescindible para empezar a trabajar). Digo parecería, porque es evidente que no lo es.

miércoles, 24 de junio de 2015

El legado de Copérnico

Bueno, ya está bien de Copérnico, ¿no? Parece que no sepa hablar de otra cosa. Lo que pasa es que Copérnico es una figura fundamental para entender todo lo que viene después. Así que vale la pena pararse un rato. Por si queréis repasar, aquí tenéis la entrada en que explico cómo Copérnico fue moderno siendo antiguo y aquí la que os cuenta cómo un matemático se puso a hacer física desafiando el statu quo. Ahí fue donde lo dejé la última vez. Copérnico les dice a los físicos que las matemáticas mandan. ¿Le hicieron mucho caso?

sábado, 30 de mayo de 2015

La revolución copernicana y el auge de las matemáticas

Volvamos a mi tema predilecto: la Revolución Científica. Si os acordáis, antes de que apareciera Sant Jordi me había quedado hablando de la revolución copernicana. Os comenté cómo Copérnico había sido moderno siendo antiguo. Cómo no le gustaban determinados aspectos del sistema de Ptolomeo y propuso su propio sistema. Pero ahí no acaba la cosa.

jueves, 23 de abril de 2015

Preguntas sin respuesta

¿Cómo se mide el amor? ¿A qué huelen las nubes? Hay preguntas a las que la ciencia, simplemente, no puede (o no quiere, o no sabe) responder. Ni falta que hace. Una de estas preguntas fue la que nos plantearon en 2º de Bachillerato para hacer un texto para Sant Jordi: "¿A dónde van a parar las cosas bonitas?" Tal cual. Peor aún: en inglés. Y yo estaba tan feliz revisando las cosas que tenía por mi ordenador escritas con ocasión del día de la rosa y el libro, y me topé con este texto. Y lo releí, me hizo gracia, y dije, pues para el blog que va. Y aquí está.